domingo, 4 de noviembre de 2012

IDENTIDAD CRISTIANA


IDENTIDAD CRISTIANA

La  Iglesia de hoy necesita menos maestros y mas testigos  decía su santidad el Papa Pablo VI, eso es lo que estamos sufriendo en nuestra Iglesia tenemos muchos Doctores y personas letradas pero que muy poco o nada de experiencia de DIOS.
Esta breve introducción es un indicio general del como nuestra Santa Iglesia carece de identidad, teniéndola como el conjunto de características por las que se reconoce una cosa o persona ,esta insuficiencia empieza a palparse  por los clérigos y lamentablemente nuestros fieles padecen lo mismo, sin exceptuar a los que estamos en camino al presbiterio. Esta identidad  podría deberse al aumento de la secularización que se vive en la actualidad, en un mundo donde el creer en Dios es algo anticuado y “pasado de moda”.
La característica propia del cristiano ha de ser vivir el amor, el amor para con Dios y vivir en esa continua unión con el Creador, para con las demás personas y con la comunidad en que se encuentra, pues hoy se vivencia la carencia de amor que se tiene para con el prójimo, cumpliéndose proféticamente las palabras del Señor “la caridad de muchos se enfriara” (Mt 24,12) vemos un mal llamado mendigo y le ignoramos, tenemos un corazón de piedra  y no nos conduelen las necesidades del hermano. Otras distinciones claras del cristianismo deben ser la fe y la esperanza. La fe en un Dios vivo, en un Dios que no se ha quedado en una tumba sino que por la gracia del Espíritu ha resucitado, “certeza de lo que no se ve y esperanza de lo que se espera” (Fil) debe ir en comunión con la esperanza en las promesas de Nuestro Señor Jesús. Esta es la carencia de en los cristianos, un déficit en las virtudes teologales, columnas que dan vida y sostienen al creyente, pero que si hay carencia o no se tienen no se va a mostrar la verdadera identidad de un buen cristiano.
Es allí donde entra la Iglesia al apreciar este problema de identidad, debe ser medianera entre Dios y el hombre, permitir que el hombre conozca y viva realmente las palabras del Evangelio, y a partir de ellas tome conciencia de como realmente se debe mostrar el rostro de Dios. Ella debe colocar  sus funciones de Diaconía, Koinonia, Martiria y Liturgia en pos del hombre. La Iglesia cumple misión por lo que hace para la salvación del hombre, teniendo mas relevancia de lo que dice o piensa, ella debe crear nuevos métodos que ayuden a alas personas al conocimiento de Dios, como lo dice el apóstol Santiago “la fe sin obras es una fe muerta” (Sgto  2,17), a eso esta invitada la Iglesia a ser cooperadora en la adquisición de la verdadera identidad del hombre. Teniendo en cuenta la tarea evangelizadora y misionera de la iglesia y el mandato de hacer discípulos a todos los hombres, el clero no es el único ente encargado de la acción misional de la iglesia, se recomienda el trabajo mancomunado con los fieles laicos.
Uno de los puntos relevantes por los que podríamos iniciar esa tarea de evangelización  seria  el  mejorar  la religiosidad  popular, la cual  ha sido el sostén de nuestra iglesia latina, así lo dice el Santo Papa Benedicto XVI en el discurso inaugural en  Aparecida, tomando los aspectos mas relevantes de la misma pero a su vez empleándola para despertar en nuestra gente el deseo de ser verdaderos cristianos, cristianos radicales, convencidos de lo que creen y mas aun en quien creen ,esto se puede llevar a cabo a través de la diaconía, prestando un servicio  a la comunidad  en  el amor, de la martiria el anuncio de la Palabra de Dios y de la koinonia, comunión en la oración, comunión en la fracción del pan (Eucaristía) y en la solidaridad con las necesidades del hermano (Hch 2,42), lugares en donde  se llegue atener ese encuentro de “ojos abiertos y corazón palpitante”  como lo decía el Sumo Pontífice Juan Pablo II.
Ya que todos formamos en Cristo un solo cuerpo, siendo el la cabeza del cuerpo ,nosotros debemos ver en Él, el verdadero rostro cristiano, un rostro de amor  con los pobres ,un rostro de misericordia para con aquellos que han caído en pecado, un rostro de esperanza en la patria celestial, de amor y perdón para con aquellos que nos hacen mal. Y tener ese mismo Espíritu que lo movía Él a la intimidad con el Padre en la oración, a enseñar la buena nueva y proclamar el año de gracia del Señor (Lc 4,18).
Así como Jesús  en la oración sacerdotal le pide al  Padre que sean uno de igual manera Él nos invita a ser uno con Él, a través del cumplimiento de los mandamientos, de los medios eficaces para nuestra salvación, los sacramentos, administrados por su Iglesia y guardando sus palabras y poniéndolas por obra como se mencionaba anteriormente. Teniendo ese verdadero rostro de cristiano ayudaremos a  hacer de otras personas discípulas-misioneras.

3 comentarios:

  1. un discípulo ha de identificarse con su maestro, así pues nosotros estamos llamados hacer after cristo.

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  2. Claro viejo, es que la identidad es lo primordial en todos los procesos, traigo a colación las primeras reuniones generales en las que el Padre Saúl nos hablaba de la identidad vocacional.

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